Peregrinos de la Esperanza
Beato Solano Casey
Reflexión de la Cofradía del Padre Solanus, a cargo del Hno. George Kooran, OFM Cap. – 2 de junio de 2025
Cuanto más leo, cuanto más escucho, cuanto más sé sobre el padre Solanus, más me sigue sorprendiendo. ¿Cómo pudo un hombre tener tanta confianza en Dios? ¿Cómo pudo alguien respirar siempre a Dios de esa manera? Sí, cada uno de sus respiros era por amor a Dios. No tenía de qué más hablar.
Como bien sabrá cualquiera que haya leído o escuchado algo sobre el padre Solanus, él tenía una inmensa confianza en Dios. Nos han llegado cientos de historias sobre él y cientos de cartas escritas por él. Por todo lo que sabemos, siempre irradiaba esa confianza inquebrantable en Dios. Al igual que nuestra Santísima Madre, fueron su humildad, su fe y su esperanza las que le granjearon el favor de Dios. Esto lo podemos leer en las numerosas biografías del padre Solanus. A cualquiera que acudiera a él en busca de ayuda, oración, consejo o sanación, su primer regalo era esta esperanza que les infundía con fuerza. Regresaban a casa con un sentido renovado de confianza en Dios.
“Peregrinos de la esperanza” es el tema que el Papa Francisco nos propuso para el Año Jubilar 2025. La esperanza es una virtud teologal que se refiere a la firme confianza en las promesas de Dios que recibimos a través de Jesucristo, nuestro Señor. Creo que el padre Solanus es nuestro modelo ideal y nuestra ayuda para crecer en esta virtud teologal y convertirnos en Peregrinos de la Esperanza. En una ocasión escribió: “Gracias a Dios por la esperanza, el alma de nuestra felicidad aquí…”. Puesto que la esperanza no nos defrauda, cualquiera que tenga esperanza debería ser una persona feliz y satisfecha. “La confianza en Dios”, según él, es “el alma misma de la oración”.”
Creo que simplemente deberíamos poner esto en práctica, teniendo esperanza y confiando en Dios tal como lo hizo el padre Solanus: sintiendo una inmensa gratitud, tomando en serio las promesas de las Escrituras, orando a Dios —dándole las gracias de antemano— y cultivando la felicidad en la sencillez.
Padre Solanus, ruega por nosotros.